jueves, 27 de marzo de 2014

Quiero, ¡Puedo!

Buenas tardes. ¡Este año 2014 es el año de los estrenos!

   Me estreno con un blog, Descubriendo el EIR, relatos de una residente de matrona, y otro de mis estrenos unido a este, es que en un poco menos de un mes, estaré eligiendo mi plaza como Enfermera Interna Residente, no sé donde, pero sé que una es ya mía!

   Toda esta locura, por que presentarse al EIR, digan lo que digan, es una locura, comenzó hace ya casi tres años, durante la carrera, cuando realizando las practicas en la planta de partos me enamore de esta profesión, más aún todavía que de la profesión de enfermería que me apasiona. 

   Y es que fue mi mejor rotación de prácticas, sin dudarlo, en la que todavía me acuerdo cuando después de ver el primer parto me puse a llorar de emoción (y en los siguiente porque me contuve que si no...jaja), porque ver traer una vida al mundo es una de las cosas más bonitas que se puede hacer y estoy deseando sentir esa sensación en primera persona, porque a día de hoy haya madres de las que acompañe en ese día tan especial, se paran a saludarme, se acuerdan de mi nombre, de lo que hice, que no fue más que estar con ellas, ayudando y apoyando en lo posible, y aún para ellas aquel día fui importante y que me recuerden a día de hoy, me pone los pelos de punta, porque recuerdo con mucho cariño a una de ellas en especial que le seguí toda la semana que estuvo ingresada y me quede hasta media noche a que diera a luz a aquella preciosidad que se resistía a salir y nunca se me olvidaran sus palabras nada más tener a su hija en brazos: Mira xxxxx, ella ha te ayudo a estar aquí y algún día ayudara a muchas mujeres porque estoy convencida de que va ser matrona!  ¡Y ese fue el empujón final que termino por decidirme a lanzarme a esta locura!


Decidí presentarme en cuanto acabara la carrera y así fue, antes de acabar ya me había apuntado a una academia para en cuanto presentara el trabajo fin de grado, dedicarme a jornada completa, día tras día, semana tras semana, con constancia, mucha constancia, muchas horas, muchos enfados, muchos cambios de humor, muchos ¡yo puedo!, seguidos de ¡imposible, esto es imposible! y así unos cuantos meses de mi vida, reservo alguna entrada para contar el pre-examen y el casi peor post-examen y para contaros porque desde hace poco creo en las señales que te manda la vida.

   Mientras estudia me decía, si lo saco, me apetece mucho hacerme un blog para ir contándole a la gente y a mí misma, el día a día, como me siento, lo que voy descubriendo, etc... y como supongo que en mi casa no me voy a poder quedar, para que los míos tengan otra manera de saber de mi y de cómo me siento, lo que pienso, de mis emociones, de mis alegrías, mis dudas,... una manera distinta de abrirme a ellos y a todos los que queráis acompañarme.

   Y aquí estoy, escribiendo mi primera entrada, de bienvenida, con un pequeño resumen de la locura que ha sido esto y del porque decidi hacerme matrona, aunque todos los que hayáis pasado por esto o por algún tipo de oposición sabréis perfectamente de lo que hablo, así que no quiero centrarme en como de duro o no fue llegar hasta aquí, si no esto es un punto y seguido a todas las experiencias, emociones, vivencias, logros (y fracasos) que me vaya encontrando en estos dos años que ansiosa estoy de que en mayo, a finales, empiecen!

   A los que estáis empezando de cero o volviendo a intentarlo, solo deciros: CONSTANCIA, antes de hacerlo, mentalizaros y con fuerza de voluntad, muchas horas, mucha constancia (y suerte el día del examen, no vamos a obviar que tiene un buen % en este examen la suerte), ¡se puede! 




   Os dejo, me voy a hacer la lista de preferencias de hospitales para usarla el 10 de abril en Madrid! : )

Un beso, 


Fdo: descubriendo el EIR.